Si estás recorriendo Ámsterdam y quieres visitar uno de los lugares más antiguos e interesantes de la capital holandesa, te aconsejo que apuntes en tu itinerario de viaje el “Museo Hollandsche Schouwburg”, que entre los años 1892 y 1941 fue el teatro más importante de la ciudad.
Como muchas partes del mundo, Holanda tuvo que sufrir la ocupación alemana en la primera mitad del siglo XX. Por dicho motivo, el Hollandsche Schouwburg solo permitía el ingreso de judíos a sus funciones y el mismo régimen se aplicaba en cuanto a los actores: cualquier persona no judía no podía actuar en los escenarios del teatro. Fue en esa época que pasó de llamarse Hollandsche Schouwburg a recobrar el nombre de “Joodsche Schouwburg”.
En el año 1842, los nazis toman el edificio y comienzan a deportar judíos en el mismo. Pero a su vez tenía otra función: se convirtió en prisión para muchos judíos. Algunos llegaron inclusive a morir de hambre. El teatro estaba constantemente vigilado por la policía nazi, la “SS”, quienes contaban con la ayuda del Partido Nazi de Holanda. Se cree que casi el 80% de los judíos prisioneros fueron trasladados a los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau.
En el año 1943 Holanda ya no contaba con un solo judío en su país. A partir de allí el teatro se clausura y 40 años más tarde se convierte en museo. La sensación de entrar al antiguo teatro Hollandsche Schouwburg es muy emotiva: no solo nos recuerda una época triste de la historia sino que nos transporta a aquellos momentos de felicidad emanada por las masas judías en los asientos de la hermosa sala del teatro.
Imágen:vertezmuseum.
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