La belleza y el misterio de los Países Bajos ha hecho que los viajes a Ámsterdam adquieran tanta popularidad como el turismo en París o Roma. Allí se encuentran algunas de las más famosas obras de artistas como Van Gogh y Rembrandt, patrimonio que evidencia el arraigado espíritu artístico de la región.
La vida nocturna es otra de las grandes razones por las que cientos de viajeros realizan vuelos a Ámsterdam en cualquier época del año. Su osadía respecto de otras ciudades europeas la han convertido en el blanco de todas las miradas y en el destino más codiciado por el público joven.
Ámsterdam cuenta con más de 7.000 edificios declarados monumentos históricos. No en vano, la UNESCO declaró como patrimonio cultural a la parte antigua de la ciudad. La Torre de la Moneda, la Plaza Dam y el Palacio Real son algunos de los grandes anfitriones del casco histórico.
De la gastronomía regional se destaca el queso holandés, que se puede adquirir en el concurrido mercado Albert Cuyp. Otros de los platillos más representativos son las bitterballen y el kroketten.
El encantador diseño urbanístico, constituido por puentes y canales cautiva la atención de los paseantes más románticos y risueños.
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